El escape

07.12.2017

Estúpidas señoras, ¿Quiénes se creen? ¿Si esa lo supiera todo entonces debe de saber que soy una persona importante? Estoy harto de que me menosprecien y subestimen, solo quiero aprender el arte extinto que hizo el mundo en lo que es ahora, y no me refiero a eso que llaman algunos como ciencia. No quiero aprender Magia, quiero aprender Nigromancia.

Mientras todas las criaturas del Castillo Suerte me buscan yo estoy buscando un lugar para poder protegerme de los peligros exteriores. En estas tierras muertas donde la amargura cubre el cielo lo único que te puede mantener vivo es la Magia, pero lamentablemente no es algo que domine. Me urge encontrar un refugio.

Camino. Corro. Me tiro al suelo y protejo de ráfagas de hechizos voladores que no significan más que una guerra entre tribus. Odio este mundo. Me arrastro hacia el bosque, uno pensaría que es un suicidio ir al bosque en un lugar como en el que estoy, pero debido a mi situación es mejor morir muerto por una bestia, hay cosas mucho peores que me pueden pasar.

Logro cruzar el campo de batalla y paso a otro bioma, uno más seguro. Camino lentamente entre los árboles tratando de percibir cualquier sonido. Escucho algo, en un... ¿Crujido? Tal vez sea un depredador comiendo su presa... ¿Qué pensaría Lok sobre mí sí me viera así? "Eres un salvaje, pareces un miembro de los humanos" Si, eso diría...humanos...Eso es, tengo que ir con ellos, dicen que son peligrosos y los causantes de nuestro presente, pero al menos conocen muy bien este lugar.

Si los mitos son verdad, entonces los humanos han habitado esta tierra desde antes de nuestra era, la Era Abismal. Me acerco al sonido, tal vez sean humanos. Me sigo acercando al crujido. Llego al emisor.

-¿Quién eres?-dice una niña de piel aperlada, pelo enmarañado, de estatura baja, y un vestido blanco muy sucio y roto hasta las rodillas.

-Soy Sant...Santiago, ¿P-puedo saber quién eres?-digo con ciudado.

-Mm...soy...

-Somos humanos-informa una señora mientras aparece de un arbusto, tiene la piel un poco más oscura que la niña, el pelo más cuidado y un vestido negro con una decoración de hojas de árbol.

-Ya veo...

-¿Ocupas algo abismal?

-¿Abismal?-cuestiona la niña.

-Si, abismal pequeña Lucero, aquellos que nos repudian y solo quieren mantenernos lejos-aclara la señora.

-De hecho vine hacia ustedes a propósito, escuché un crujido y dije "Tal vez sean humanos, hay que ir", y por eso mi presencia-explico.

-No comprendo, no hay algo en nosotros que te pueda interesar, solo somos quienes pueden destruir este mundo con su potencial.

-Es cierto, pero algo me dice que si trato de ayudarlas ustedes podrían ayudarme.

-¿En qué nos podrías ayudar? Solo eres un abismal sin alma-dice la señora con burla.

-En lo que sea...

-¿En lo que sea?

-Si

-¿Sabes Magia?

-Mm...no es mi especialidad

-Mm...igual puedes servir, acompáñame-sale la señora caminando son la niña detrás.

Salgo caminando tras de ellas y las sigo. En estos momentos no es como que tenga muchas opciones, lo que me mortifica es si aquella bruja realmente lo sabe todo.

-¿Se puede saber a dónde entramos?-pregunto.

Entramos a una brecha con camino de piedra.

-A la razón de todo el caos-dice la señora.

-A nuestra ciudad-agrega la niña.

¿La razón del caos? Siempre lo ha habido, no hay razón, solo lo que el ojo me enseñó, y ¿Ciudad? A penas y se les conoce, no pueden tener una ciudad.

Seguimos caminando por la brecha y bajamos por unos escalones. Cruzamos una especie de arco de madera. Una Ciudad de piedra, madera y metal aparece de la nada, como si el viento la hubiera arrastrado. Era una ciudad de verdad, llena de personas por todas partes. Era una sociedad completa. Era toda una especie. Un fósil andante.

-Hemos llegado-dice la señora.-Dime, ¿Qué sabes sobre la Ciencia? ¿Conoces cómo fue que la Era Abismal comenzó? Porque tu trabajo será complicado...a todo esto, me emocioné, no sé qué necesites a cambio para poder ayudarte.

-Solo mantenerme vivo-respondo.

-Ja, hablas como todo un humano.