Es inocente

17.07.2017

Vamos, por favor, es inocente, ¿Qué tanto daño puede hacer? Es de lo más absurdo, nadie se dará cuenta.


-Andrés, por favor baja, ya nos tenemos que ir, solo toma lo indispensable hijo-dijo mi madre.

-¡Claro! Ya voy, no tardo-respondí desde el segundo piso.

Solo tenía que tomar lo indispensable, no sería algo dificil, siempre he sabido diferenciar entre lo que necesito y lo que quiero, o almenos eso creía. Tomé todo lo que necesitaba, lámpara, impremiable,  botas de excursión, una navaja -si, un niño de 13 años puede tener una navaja-, una gorra, 4 cambios de ropa y dos bloqueadores solares, heché todo a la mochila y bajé. Al bajar no encontré a mi madre, pero encontré un oso de felpa color café claro, con un tamaño similar al de mis dos manos juntas, y se encontraba encima de la mesa para café ubicada en la sala de estar.

-¡Vamos, no tenemos todo el día, se te hará tarde!-exclamó mi madre desde el auto.

-¡S-si, ya voy!-avisé saliendo de la casa corriendo.

No sé qué hacía ese oso ahí, no le he visto desde hace 9 años cuando me molestaban en el kinder por llevarlo, recuerdo que me molestaban por ello, me decían que los muñecos son para las niñas. 

Pasé el viaje en carro con mi madre hablando hacerca de calentamiento global, teorías psicológicas acerca de las selfies y sobre cómo pueden destruir la humanidad, todo fue tan cómico, ridículo y real a la vez, sino hubiera tomado conciencia de lo que decía tal vez no me habría percatado de lo mal que está mi generación.

Al llegar a nuestro destino nos encontramos con Carlos, líder de nuestro grupo de personas. Nos dijo que llegamos más temprano de lo que esperaba, siempre que da una hora para reunirse en un lugar tiene que decir dos horas antes del encuentro pues los demás suelen llegar muy tarde, supongo que eso me hace un poco diferente.

Entré a la casa de Carlos, puse mi maleta a un lado de la entrada y me senté en el sillón de la sala. Esperé, no sé qué, pero esperé, a que llegaran, a que me hablaran, a que algo sucediera, pero no ocurrió algo que me pudiera distraer. Lancé mi cabeza para atrás y pude por primera vez contemplar el techo de esa casa, de todas las veces que he ido nunca había visto el techo, era magnífico, para mí, totalmente indescriptible, solo puedo decir que era muy hipnotizante, atraía tu atención y por alguna extraña razón no te cansabas de verlo a pesar de que todo fuera lo mismo.

Lancé mi cabeza más para atrás, si alguien me hubiera visto posiblemente pensaría que me estaban exorcisando...si alguien me hubiera visto...alguien...entonces me enteré de que mi madre y Carlos habían desaparecido, no sé dónde estaban ni en qué momento se fueron. Regresé mi postura a una natural y vi enfrente de mi, encima de la mesa, al oso de felpa que estaba en mi casa. Me levanté de golpe.

-¡Esto no es divertido! ¡¿Dónde están?!-reclamé mientras gritaba.

Me dirigí a la entrada, tomé mi mochila y abrí la puerta para ver si seguía el carro en la calle, pero me encontré con mi madre colgada y muerta en estado de putrefacción. El olor me mareó e hizo que cerrara de inmediato la puerta mientras retrocedía para relajarme y descanzar. Ojalá todo hubiera sido un sueño, pero no lo era, era la vida real.

Levanté la vista y divisé de golpe enfrente de mí a un chico de piel negra, era robusto, de cabello corto, y un traje de vestir blanco con corbata roja, tenía además laminas de metal adheridas a su piel que brillaban tenuemente de un color plateado.

-La llave-dijo mientras extendía su mano izquierda.

-¿Quién eres?-cuestioné.

-La llave.

-¿Eres la llave?

-Hay quienes me consideran como una, pero me refiero a que me des la llave.

-Te la daré si me dices quién eres.

-Te mataré sino me la das.

-Me matarás solo por no decirme quién eres, a final de cuantas me vas a matar.

-De acuerdo, soy...

-No es nadie-interrumpió un niño de aproximadamente 10 años, tenía su traje era de color azul marino y piel blanca, además era delgado.-Dentro de nuestra sociedad, el hecho de que alguien de su nombre es peligroso, no es como la tuya. Hay tecnología muy peligrosa en estos tiempos, ¿Sabías que una niña de 5 años secuestró 20 personas, les amputó los brazos para reemplazarlos por espadas y lavó sus mentes para intentar matar a su hermana? Fue un caos, destruyó un camión público con una roca enorme. Pero míralo de esta manera, una niña de 5 años pudo matar civiles teniendo acceso a la tecnología corriente, ¿Qué puede hacer un niño de 10 años y con un desempeño intelectual mucho mayor que el de una mocosa?-esto último lo dijo mientras tomaba el oso de felpa de la mesa.-Eso nos lleva a que tú eres una persona aún más peligrosa, puede que estés relacionado con alguien que nos pueda matar.

-¿Trabajan para alguien?-dije intrigado.

-Es probable.

-¿Quién los manda?

-Clasificado.

-Cuál fue tu medio para encontrarme, soy una sombra en el la red, no hay forma de que me encuentren, tengo muchos nombres.

-¿Sabes qué es lo bueno de los juguetes?

-No.

-Que son inocentes, al igual que tu oso, es algo inocente, demasiado, ¿Quién pensaria que es una arma?

-¿Qué?

-Chico, ya me cansé de hablar, dame la llave.

-¿Para quién trabajan?

-Para Vickseon.

-Un momento, ¡¿Vickseon?!

-Se te acabó el tiempo, mátalo.

El chico de piel negra hizo un puño con su mano izquierda y cuando está a punto de golpearme una luz cegadora y un sonido ensordecedor hicieron que pierda la conciencia.

Dime Mafli, ¿Está el chico de las vendas en Moarte?